En contra de algunos “bulos” que corren por ahí y que dicen que los Trastornos Alimentarios son una enfermedad para toda la vida, tengo que decir que esto no es cierto. Los TA se curan y pueden remitir totalmente con un buen abordaje especializado y multidisciplinar, teniendo en cuenta a la persona en una perspectiva bio-psico-social.
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ToggleLa no remisión del problema
Ahora bien, también existe la posibilidad de la no remisión de la enfermedad y de una posible cronicidad. Esto sucede cuando la persona afectada por el problema no tiene consciencia plena de su enfermedad y por lo tanto no ha tomado la determinación de pedir ayuda, o bien tiene dudas sobre lo que le ocurre o también puede darse el caso de que sea consciente de su problema pero no se sienta capaz de enfrentarlo. En cualquiera de los casos, no recibir una tratamiento adecuado y especializado puede llevar a la persona a convivir con la enfermedad, en una vida llena de carencias y sufrimiento, además de cargar con las secuelas a nivel psicológico y físico de convivir con un TA.
Cómo abordar un problema alimentario con empatía y comprensión
Si pensamos que alguien cercano puede estar pasando por este problema y queremos ayudar y mostrarle nuestro apoyo, lo primero que tenemos que hacer es tomar conciencia de que las personas se dejan ayudar hasta donde ellas quieren, no hasta donde queremos nosotros. Teniendo en cuenta esto, lo mejor que podemos hacer por la persona que nos preocupa es mostrarnos disponibles, decirle que estamos ahí para ella y que cuando necesite ayuda puede contar con nosotros. Imponer la ayuda, hacer cosas que tiene que hacer ella o decirle lo que tiene que hacer para estar mejor, por lo general provoca sensación de amenaza en el otro y como consecuencia el rechazo a todo tipo de ayuda. Como decía antes, podemos hacer por la otra persona lo que nos permita hacer y muchas veces esto no es todo lo que nos gustaría.
También podemos hacer preguntas sobre lo que le ocurre en el plano emocional. Quiero destacar esto porque, aunque quizás precede una obviedad, cuando alguien sufre un TA la tendencia que tenemos es preguntar por la comida, hacerle comentarios sobre el peso, decir que no entendemos porque no come… Entrar en ese terreno es garantía de conflicto, además la otra persona puede sentirse todavía menos comprendida. Pero si hacemos preguntas tipo “¿Cómo estás?”, “¿Qué necesitas?”, “¿Hay algo que te preocupa?”, las personas afectadas suelen mostrarse más abiertas al diálogo y se sienten más acompañadas y comprendidas.
Si nos mostramos cerca, disponibles, empáticos y con una actitud de no juicio, cuando la persona se sienta lista para pedir y recibir ayuda, no tendrá miedo de pedirla y sabrá que puede contar con nosotros.
Después de 15 años tratando a personas que sufren este tipo de problemas, puedo decirte que la mejor ayuda que que puedes ofrecer es escuchar con calidez y respeto. Aunque a veces no entiendas lo que le pasa, es más importante estar y acompañar que entender.
Estrategias para ayudar a una persona con TCA a buscar tratamiento
Para las personas que sufren un Trastorno Alimentario, pedir ayuda se convierte la mayoría de veces en una encrucijada. La persona se debate en un dilema en el que por una parte parte quiere mejorar y salir adelante, pero por otra parte esta aterrorizada ante la incertidumbre y eso hace que se aferre a la enfermedad. Pero una vez la balanza se decanta hacia la parte que quiere recibir ayuda, puede ser muy útil que acompañemos a la personan afectada en la búsqueda del tratamiento más adecuado.
Partimos de la base de que la mejor estrategia y las más efectiva es que la persona haya tomado conciencia de su problema y de las limitaciones y riesgos que conlleva, de esta forma accederá a buscar ayuda y a recibir tratamiento. Aunque nos gustaría que fuera de otra forma, la realidad es que muchas personas se comprometen a buscar ayuda cuando sienten que “tocan fondo”.
Profesionales especializados
Es importante que podamos acompañarla en el proceso de búsqueda del tratamiento y, si nos lo permite, ofrecerle opciones de profesionales que sean especialistas en Trastorno Alimentario. Cuando la persona esta ambivalente y tiene dudas de si empezar o no un tratamiento, podemos proponerle que haga una sesión de valoración para evaluar el momento en el que se encuentra y que así puedan orientarla al tipo de tratamiento e intensidad de tratamiento que necesita recibir.
La actitud que es recomendable que tomen los familiares y personas cercanas es de escucha y disposición. No podemos tomar una actitud paternalista en la que creemos que sabemos mejor que la persona afectada lo que necesita.
En el caso de que la persona este en un estado muy severo y su salud y estado vital se encuentre en riesgo, la recomendación es acudir directamente a un servicio de urgencias.
No obstante, en cualquiera de las situaciones que nos encontremos, algo indispensable es tener una actitud empática, mostrarnos disponibles y abiertos para comprender la complejidad de este tipo de problemas.